Carmela Núñez Ureta
Nació en Arequipa profesora destacada, Licenciada en Educación, Poetiza y Narradora de amplia trayectoria, Actriz y Promotora Cultural, Fundadora y Primera Presidenta del Centro de Escritoras Arequipa CEA, fundadora de la Asociación de Teatro "Talía" e intregrante de varias Instituciones culturales de nuestra ciudad. Por su labor indesmayable y su trayectoria en bien de la cultura, recibió la Medalla de la Cultura de la Municipalidad de Arequipa, el Diploma y la Medalla de la Cultura de la Universidad Nacional de San Agustín, y de la Biblioteca Nacional del Perú, las Bodas de Plata del Centro de Escritoras Arequipa, llevaron su nombre y presidió la institución como un homenaje por haber sido la Presidenta Fundadora de ésta Institución y por ser la poetiza que arequipeña que define el carácter, la calidad y el prestigio de la poesía sur peruana.
Posee una extensa producción literaria aún inédita en poesía, teatro y narrativa, la misma que se difunde en diferentes Antologías, diarios y revistas del país.
Ha publicado, los poemarios: "A mis Niños", "TU", Mística" , "Tierra" y varias Plaquetas Poéticas de difusión.
LA FRUTERÍA
Mamá
Si no estuvieras presa en la tristeza
podría sorprenderme la alegría
de colores que hay en da frutería,
tal vez podría descubrir tu risa
escondiéndose traviesa entre las uvas,
tal vez podría estar tras las naranjas
el dulce sabor de tu ternura;
estirando da mano podría tocar,
la humilde confusión de los tumbos,
también podría escuchar las voces
campanilleras de dos blanquillos
que hace tiempo endulzaba nuestra vida.
¡Qué alborozo grita la frutería, mamá!
Qué deliciosos se ven los duraznos
¡nunca pude comer uno sin pelar!
Qué ricas parecen las chirimoyas;
además hay peras, plátanos, lúcumas,
papaya arequipeña y de da otra;
todos los colores muestran su existencia,
sobresale el verde de las paltas;
por supuesto es el verde de las almas
que no pueden perder la esperanza.
Qué hermosura consoladora hay
en el aire de la frutería.
Me llama tu voz de amor y ternura
desde la apertura de las limas.
Las guayabas esperan tus manos
y los mangos ansiosos tu beso,
desde un rincón me saludan los higos.
Se humedece el recuerdo de la higuera
que crecía en el patio de la casa.
En mis ojos el agua de su riego.
¿Es que siempre acabaremos llorando?
No, hoy resucitaré la sonrisa
porque hoy, mamá, siento tu abrazo
en la caliente alegría de la frutería.